miércoles, 16 de diciembre de 2009

"La soberbia"

Complicado pecado es este. La soberbia. Si me paro a pensar en el concepto más detenidamente creo que le encuentro dos polos opuestos, con sus lados negativo y positivo. La soberbia puede verse en multitud de ocasiones en el mundo de la moda; en rostros y personajes, en los constantes rumores acerca de la frialdad de las revistas de moda y los diseñadores... que bien no son más que una generalidad acerca de este pecado capital. Y junto a él, inevitablemente, un nombre propio: Anna Wintour, la "jefa de la moda". Dicen que lo que toca se convierte en oro. Ella ha sido puente indispensable para muchos diseñadores noveles que han terminado convirtiéndose en quienes visten a las celebrities del momento, de la misma manera que ha sepultado a todo aquello que no era de su estilo. Pero sobre todo, la Wintour es quien es por haber convertido a la revista femenina por excelencia, Vogue, en eso mismo, en la biblia de la moda. Un cambio en las fotografías de las portadas, el predominio del cuerpo femenino, la mezcla de prendas baratas con otras tantas muy costosas, otorgaron a la publicación el giro de 180º que necesitaba cuando la Wintour obtuviera el puesto de editora general en 1988. No pasa desapercibida, con ella no existen las medias tintas y de este modo se transformó, de la noche a la mañana, de creadora de protagonistas, a ser la misma protagonista. Ante esta idea, el producto vale o no vale. Esto es Vogue o no lo es. Al igual que los que la conocen opinan de ella; o es querida o es odiada. Y todo de una manera pública. ¿Quizás sea este el motivo de sus inseparables gafas de sol incluso en lugares cerrados? ¿O también estas no son más que una muestra de su innata soberbia? GABRIELLE.
Junto a la Wintour otras editoras de Vogue, como Franca Sozzani, Alexandra Shulman, Corine Roitfeld, o Yolanda Sacristán en su versión española, han despertado en determinados momentos los mismos sentimientos de soberbia. ¿No será quizás que otros estarán cosechando los de la envidia?

1 comentario:

Paula R. dijo...

La soberbia, qué malvada.... feliz año!