Como saber que el corto Viento de Atunes, basado en este arte milenario propio de la provincia de Cádiz, está nominado a un premio Goya.
Que existen empresas extranjeras como Floatel que apuestan por rincones que, aún siendo paraísos, nosotros los locales no somos capaces de cuidar y levantar.

Que todavía quedan argumentos para organizar festivales diferentes y alternativos, que apuestan por un modo de vida pausado y saludable. Trafalgar Consciente, del 22 al 26 de junio.

Que hay iniciativas privadas que consideran que ayudar a los demás de manera desinteresada hace al mundo más amable.
Que sigue habiendo libros, como El bar de las grandes esperanzas, o pelis aún por llegar, como Joy o la vuelta de Bridget Jones, para ir de nuevo juntas al cine.
Que podemos organizar viajes y que Cancún no queda demasiado lejos si lo que se tiene son ganas.
Que siempre habrá bares con puertas abiertas y nuevas propuestas gastronómicas en Cádiz que todavía no hemos probado. La Marmita, Destino, El Chicuco, La clave de San Pedro... ¿los conocías?
Que cuando uno se cae se levanta, y que no hay fémures rotos que no puedan ser reparados para pisar aún más fuerte.
O que sigue habiendo canciones que te hacen sentir que estás viva, como cualquiera del grupo The Well Pennies, tanto propias como versiones.
Este post está dedicado a una persona que espero esté sonriendo, aunque sea con media sonrisa, en estos momentos. GABRIELLE.
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