

GABRIELLE.
Amor es verte a través de los ojos del otro, paralizarte cuando te mira y congelar ese momento entu recuerdo. Amor es no tener que decir lo siento, sino aprender a manejar sus defectos y los tuyos propios. Amor es una taza de café por las mañanas con los ojos llenos de legañas, acompañando a una sonrisa de buenos días. Amor es aprender a escuchar con los oídos de un juez, quien se muestra imparcial a la hora de dar su veredicto. Amor es ser incondicional, ser capaz de estar a su lado con la tormenta cayendo sobre tu propio tejado, que a fin de cuentas es el de ambos.Y si eso que tú crees amor no es capaz de ofrecerte uno solo de los ejemplos citados, nos encontramos ante una ilusión creada por uno mismo. Como un espejismo en el desierto, porque esa agua no podrá saciarte para siempre, es un engaño de tu cerebro.
La tendencia hoy en día hay que buscarla. Pero ¿hasta qué punto esa búsqueda no se convierte en una invención del fashionista? De la misma manera que en el pasado la tendencia surgía de manera natural, aproximadamente a partir de la década de los 70 hay que ir a buscarla a los lugares más complicados y excéntricos.
Mucho ánimo para todas aquellas personas que se lanzan con una idea, un proyecto; y que cuentan con el apoyo de quienes tiene a su lado para poder ponerlo en marcha. Porque es cierto aquello de que las ideas mueven el mundo, y la ilusión y las ganas que se invierten en ello se convierten en el motor principal del vehículo. GABRIELLE.
Se acerca la época de ferias... Y mi traje de faralae anuncia lo evidente; mi objetivo, que me quede como hace dos años. En su justa medida. Para ello, me apunto desde ya a la dieta Dukan. Aquí una página maravillosa para poder seguirla. http://dukanfarma.blogspot.com ¡Espero que haya resultados! GABRIELLE.
Hace unas semanas soñé que ganaba un Oscar. Me vi recogiendo el premio y agradeciendo a mi familia y amigos el apoyo que me habían prestado durante mi carrera como actriz, ya que sin ellos nada de esto hubiera sido posible. Días después, en la vida real, me enfrenté a mi primera presentación en público. Se trataba de una conferencia sobre la empresa en la que actualmente estoy trabajando, y en la que llevo tan sólo dos meses. Dos días antes estaba muerta de miedo, llena de nervios traicioneros. Pero yo misma me empeñé en creérmelo; si bien era cierto que no tenía experiencia en ese tipo de presentaciones, sabía que podía hacerlo bien. Y así fue. La noche anterior me preparé la conferencia hablando conmigo misma, y repitiéndola tantas veces como fue necesario. Una vez allí, respiré profundo y me concentré en silencio, como he hecho tantas otras veces durante los exámenes en la carrera. Para nada pensé en que los asistentes estaban desnudos, rídicula estrategia peliculera, simplemente me convencí de que podía explicarles bien todo aquello que querían saber. Les conté todo acerca de la historia de la marca, apoyándome en las diapositivas que previamente habíamos preparado, y todo lo relacionado con el departamento de prensa. Conforme iba hablando me sentí más segura de mí misma... ¡La gente me escuchaba! Entre los asistentes, se encontraba mi madre, y esa no es como la de la Pantoja. Ella está donde tiene que estar. Su apoyo resultaba fundamental (como el que sienten los actores cuando recogen su Oscar) y mientras ella asentía y se mostraba interesada yo continuaba con mi charla. Quizás pude parecer joven y novata, pero hay una cosa que es cierta, y es que la sabiduría sólo se adquiere caminando y superando pequeñas pruebas que te conceden aquellos que confían en ti. Por ello, el primero que tiene que confiar en nuestra valía es uno mismo. GABRIELLE.